Descubre cómo Desarrollar la Resiliencia

23.09.2019

La resiliencia es la capacidad que tiene una persona de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro. Es esa capacidad de lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés severo.  Hemos hecho un compilado de información obtenida de diversas fuentes para traerte lo mejor sobre este tema.

Hay que tener cuidado con lo que significa ser una persona resiliente. Esto no significa que no sentirás tristeza, dolor emocional o que todo te será fácil.  La resiliencia es la capacidad que tiene todo ser humano para reponerse ante las situaciones adversas y las emociones más negativas. Es la fuerza interna que mueve a una persona para aguantar el chaparrón, para superar traumas, para sobrellevar una mala etapa. 

¿Qué características tienen las personas resilientes?

Cuando veas una persona que sabe aceptar la realidad, que sabe darle sentido a la vida y que tiene una gran capacidad para mejorar, entonces se puede decir que estás ante una persona resiliente.

Además, presentan las siguientes habilidades:

  • Saben detectar las causas de las dificultades, impidiendo que se vuelvan a repetir en el futuro.
  • No se dejan controlar por sus emociones, ni siquiera ante adversidades, y pueden mantener la concentración en situaciones de crisis.
  • Tienen la capacidad de no dejarse llevar por impulsos y controlan su conducta en situaciones de alta presión.
  • Tienen un optimismo. Es decir, se conocen a sí mismos y confían en lo exitoso que pueden llegar a ser, pero sin dejarse llevar por la irrealidad o las fantasías.
  • Son personas competentes que están conscientes de lo que pueden lograr.
  • Son empáticos. Es decir, presentan una gran sensibilidad social, lo que les permite tener un buen desempeño en situaciones interpersonales.
  • Son como imanes de nuevas oportunidades, retos y relaciones para lograr la satisfacción y el éxito que desean en sus vidas.

¿Cómo piensan las personas resilientes?

Las personas resilientes tienen un pensamiento realista, preciso y abierto. Tratan de no cometer errores de pensamientos, como sacar conclusiones apresuradas sin tomar en cuenta evidencias que lo comprueben. La exageración no entra en sus mentes e interpretan la realidad de una forma más correcta que las personas menos resilientes.

¿Cuáles son los beneficios de la resiliencia?

  • Tienen una mejor percepción de su propia imagen.
  • Tienden a criticarse menos.
  • Tienen mentes más optimistas.
  • Saben hacerle frente a los retos.
  • Tienen una mejor salud física.
  • Son más exitosos tanto dentro como fuera del trabajo.
  • Consiguen una mayor satisfacción en sus relaciones.
  • Tienden a caer menos en depresión.

Aunque es cierto que unas personas son más resilientes que otras, la resiliencia no es algo que unos tengan y otros no, sino que se trata de una serie de habilidades que se pueden desarrollar.

 Para ello, puedes hacer lo siguiente:

1. Cultiva un círculo de amistades cercanas y buenas relaciones familiares, porque estas son la personas que te van a escuchar y apoyar en los momentos difíciles, haciéndote más resiliente.

2. Usa un pensamiento constructivo. Piensa de forma realista. Es decir, no veas los problemas o las crisis como catástrofes terribles e insoportables, sino como retos que has de superar. Procura tener una perspectiva amplia y pensar que esos problemas no van a durar para siempre, sino que acabarán pasando. Piensa que tienes la capacidad suficiente como para afrontarlos y encontrar soluciones. No cometas errores de pensamiento.

3. Desarrolla metas y objetivos. Establece metas realistas que te ayuden a empezar a cambiar las cosas que deseas cambiar. Haz algo con regularidad, aunque solo suponga un pequeño paso en la dirección hacia la que deseas avanzar.

4. Acepta la realidad. Quien se niega a aceptar la realidad tal y como es nunca podrá cambiarla. Y esto es así por dos motivos: o bien la niegas y cierras los ojos para no verla, lo que implica no hacer nada; o bien te enfureces tanto maldiciendo al mundo, al destino o a los dioses de todas las religiones, que eres incapaz de pensar.

Y si no puedes pensar no solucionarás nada. Por otra parte, a veces las cosas no se pueden cambiar en el presente y es necesario saber tener paciencia y esperar. Lo que no tiene arreglo hoy puede tenerlo mañana. Mientras tanto, acepta las cosas como son tratando de sentirte lo mejor posible con lo bueno que tienes en tu vida.

5. Actúa. Cuando estás ante una adversidad, intenta hacer todo lo que puedas aunque tus intentos parezcan no conducir a nada. Si estás actuando es porque estás pensando soluciones. No importa si muchas de esas soluciones son ineficaces, lo importante es que estás usando tu mente y estás actuando y eso hará que tarde o temprano logres algún avance o encuentres una idea. Si no haces nada, los problemas no desaparecerán por arte de magia.

6. Confía en ti. A veces, un problema resulta tan difícil de resolver que nos parece imposible que podamos hacerlo. Este modo de pensar puede conducir a un sentimiento de impotencia, de estar atrapado sin poder hacer nada. Pero realmente no sabes lo que puedes hacer hasta que lo intentas. Por muy difícil que parezca en este momento, no dejes de pensar que, tarde o temprano encontrarás el modo y hallarás la solución. Eso es lo que significa confiar en ti y en tu propia capacidad para afrontar lo que la vida te traiga.

7. Sé optimista, aunque sin dejar de ser realista. Ser optimista significa esperar que ocurran cosas buenas en tu vida, que la situación mejorará en el futuro, que eres capaz de controlar tu vida y hacer los cambios necesarios y que la vida puede traerte momentos maravillosos que compensen los momentos amargos.

8. Aprende a crecer con tus problemas. Los problemas o las crisis son retos que te encuentras en la vida y que te empujan a sacar lo mejor de ti, a ser fuerte, a pensar y buscar soluciones, a actuar.  Los momentos de crisis pueden servir también para ver con claridad cuáles son las personas que valen la pena en tu vida, aquellos con los que de verdad puedes contar y empezar a apreciarlos más al ver su apoyo y su cariño en tiempos duros.

Si sabes utilizarla y sacar partido de ella, la adversidad puede ayudarte a ser mejor persona. Por supuesto, no queremos que nos pasen cosas malas, pero si nos pasan, al menos podemos aprovecharlas para sacar algo positivo de ellas. 

En  el artículo que referimos el autor menciona que en una ocasión escuchó una frase en una serie de televisión (Mentes Criminales) que en lo particular yo también veo  que le llamó la atención, suelen tener ese tipo de reflexiones al final de cada capítulo, y este en particular  decía algo así: Algunas personas que han sido severamente maltratadas en su infancia se convierten en maltratadores o criminales; pero otros se convierten en los que los capturan. Lo que la adversidad hace de ti, depende en gran parte de tu propia actitud.

Nosotros decidimos en qué nos convertimos si en las víctimas o en los victimarios, y no con otros sino con nosotros mismos. 

9. Y, por último, no te olvides de mantener el sentido del humor ante los problemas.

Recuerda, la vida es lo que tú haces de ella, la forma de enfrentarla dependerá de ti, y de la actitud que asumes ante las situaciones, personas, o momentos. No siempre es fácil, pero sí vale la pena seguir adelante, sobretodo cuando miras atrás y ves todo lo que has avanzado. Así que ánimo, que ¡nada dura para Siempre!...