¿Quieres preparar tú carrera para el futuro? Prepárate para reinventarte según la deconstrucción del trabajo y las lecciones aprendidas del covid-19

01.11.2021

La situación por la que estamos atravesando hará que miles de autónomos y microempresas se vean obligados a cerrar sus negocios definitivamente después del periodo transitorio, y si no es así, se verán abocados a cambiar en profundidad la forma de desarrollarlos.

Ha quedado de manifiesto desde hace un tiempo que los consumidores demandan un cambio total sobre sus preferencias a la hora de realizar sus compras, o en la forma de comunicarse vía redes sociales, y esta tendencia parece indicar que va a ser aún mayor ante la incertidumbre que crean las crisis climáticas y sanitarias que pudieran seguir amenazándonos.

Por: Sebastián Reyna/José Joaquín Flechoso

Tras este largo confinamiento, hay al menos cuatro consecuencias que podemos ya señalar como evidencias:

  • Los consumidores han dado un paso acelerado en el uso del Ecommerce, lo que significa que han aprendido su uso y valorado positivamente la experiencia. Según un informe publicado por 'Marketing 4 e-commerce', el comercio 'online' se incrementó en un 55 % en el periodo del 13 al 24 de marzo y en un 24% más a partir del 21 de marzo hasta el 7 de abril, todo ello sin tener en cuenta los efectos de la falta de 'stock' en determinados productos no esenciales que paralizaron las compras a partir de unas fechas determinadas. El transporte y la logística también han diagnosticado los problemas del reparto en la 'última milla' y han aprobado esta asignatura con una relativa solvencia, gracias, entre otras razones, a la reducción drástica del transporte privado en automóvil. El comercio tradicional y la hostelería que se recupere después de esta crisis ya no podrán hacerlo sin acudir a soluciones digitales, ello debe significar mayor formación y mayores inversiones en la búsqueda de soluciones adecuadas.
  • El teletrabajo y el trabajo a distancia se han acabado imponiendo, aunque sea por necesidad, a la extendida cultura presencialista de nuestras empresas, pero también se han detectado los déficits existentes todavía en nuestros sistemas de comunicaciones y las trabas para el acceso a la información, especialmente en las zonas territoriales más necesitadas.
  • Por otra parte, la sociedad está dando mucho más valor a las actividades profesionales relacionadas con la asistencia a las personas, que inevitablemente se tienen que realizar de manera físicamente presencial. Hasta ahora, habíamos minusvalorado este modelo profesional, considerándolo marginal, cuando realmente se ha visto que es consustancial a la propia naturaleza humana y a la satisfacción de sus necesidades básicas. También en este apartado, la inclusión de la telemedicina y teledependencia ha empezado a cobrar un importante protagonismo.
  • Hemos redescubierto que la producción industrial de bienes tiene un valor imprescindible, incluso para nuestras vidas. La globalización, entendida como deslocalización, no era ninguna panacea. Redescubrimos el valor de lo local para dar respuestas a nuestras necesidades inmediatas, prueba de ello es la reconversión ocasional de ciertas industrias que han encontrado una nueva vía de negocio que subsistirá tras el covid-19.

En todos los supuestos anteriores, tanto la formación como la inversión serán necesarias para reducir la brecha digital que afecta a aquellos que tienen que protagonizar el cambio y la transformación digital.

Un reciente informe de UGT con base en los datos del INE sobre 'Equipamiento y uso de tecnologías de información y comunicación de los hogares', del año 2019, revela que todavía hay tres millones de españoles y millón y medio de viviendas que no disponen de internet. Más de la mitad de la población española solo acredita competencias digitales básicas (54%), lo que es un lastre inasumible en términos de cohesión social y empleabilidad.

Es por ello que es imprescindible señalar una batería de propuestas que servirán como guion de las acciones que desde las distintas administraciones se deberán poner en marcha en las próximas semanas.

Las medidas tendrán que responder a tres vectores básicos: 'deconstruir' el futuro de los negocios, con un mayor protagonismo basado en la transformación digital; abordar los cambios necesarios para posibilitar la extensión del teletrabajo, no como solución de emergencia sino como actividad incorporada de pleno derecho; estructurar las ayudas atendiendo a las peculiaridades sectoriales y específicas para cada sector o territorio. Entendemos que, si no se cumplen estas tres premisas básicas, perderíamos el tren de la innovación y el progreso social y económico.

¿Quieres preparar tú carrera para el futuro? Prepárate para reinventarte constantemente

En la realidad actual, un trabajo, sin importar lo bien definido que esté, no puede capturar adecuadamente la transformación de habilidades que cambia rápidamente.

Por: Ravin Jesuthasan

Durante los últimos 150 años, el trabajo se ha caracterizado por la "estabilidad de las habilidades". El pacto social en la mayoría de las economías desarrolladas se caracterizó por un modelo de "aprender, hacer y jubilarse " que cubría un promedio de vida de 65 años. Los trabajadores podían confiar en el hecho de que una inversión en capacitación técnica o educativa, desde la contabilidad hasta el mantenimiento del zoológico, combinada con un esfuerzo relativamente modesto para mantener actualizadas las habilidades, proporcionaría un rendimiento de 30 años en salario, ascenso y oportunidad.

La digitalización desenfrenada y la democratización del trabajo, sin mencionar el aumento de la esperanza de vida, han dejado obsoleto este acuerdo. El informe del Foro Económico Mundial "El futuro de los empleos"estima que para 2025, 85 millones de puestos de trabajo pueden ser desplazados por un cambio en la división del trabajo entre humanos y máquinas, mientras que pueden surgir 97 millones de nuevos roles que estén más adaptados a la nueva división del trabajo entre humanos, máquinas y algoritmos. 

Estas fuerzas están creando demanda de nuevas habilidades y reduciendo la vida media de muchas habilidades técnicas que han sido la base de los "buenos trabajos" del pasado. Estos cambios requerirán una nueva mentalidad: una de "aprender y luego hacer; aprende luego haz, descansa; aprender y luego hacer "en un ciclo continuo. 

De estas transformaciones está surgiendo un nuevo pacto de "reinvención perpetua". Entonces, ¿cómo comenzamos con nuestra revolución? Ofrezco algunas ideas.

IR MÁS ALLÁ DE LAS DESCRIPCIONES DE PUESTOS

En prácticamente todas las organizaciones, la moneda de trabajo heredada (el trabajo) enmascara la moneda de curso legal necesaria en la actualidad (las habilidades). Históricamente, las descripciones de puestos y los títulos han sido la base para definir el trabajo, desplegar talento y determinar la compensación. Todo dentro del ecosistema cerrado que es la organización. La realidad apremiante de hoy es que un "trabajo" (sin importar cuán bien definido esté) no puede captar adecuadamente cómo está cambiando la demanda de diversas habilidades, a medida que la automatización y las formas de trabajar se multiplican.

A pesar de que el 53% de las organizaciones están identificando nuevas habilidades necesarias para un mundo posterior a COVID, solo el 14% ha implementado estrategias de talento basadas en habilidades, como un marco de habilidades, según un estudio de "Tendencias globales del talento" de la firma de inversión Mercer, donde Lidero los servicios de transformación de la organización. 

El mismo estudio indicó que solo 1 de cada 3 profesionales de RRHH conoce las habilidades de su organización y solo el 9% de las empresas monitorea formalmente la demanda del mercado y la disponibilidad de habilidades. Esta turbidez presenta un peligro real y presente para las empresas y los trabajadores si continuamos confiando en estándares obsoletos de la fuerza laboral.

La deconstrucción es fundamental para superar la relación opaca entre puestos de trabajo y competencias. Es como desarmar una flor a nivel atómico. La flor es bonita en el jarrón, pero despojada de su composición atómica, comienzas a entender por qué es bonita.

Si desea hacerlo mejor que simplemente sobrevivir a la revolución de las habilidades y potenciar su propio viaje de reinvención perpetua, la deconstrucción del trabajo es fundamental. Esto implica los siguientes pasos:

  • Dividir un trabajo en las tareas que lo componen.
  • Analizar cómo las tecnologías emergentes u opciones de trabajo alternativas, como los mercados de trabajadores autónomos, pueden tener una ventaja competitiva en la realización de estas tareas.
  • Comprender cómo la digitalización puede generar demanda de nuevas tareas (y habilidades).

Comprender cómo está cambiando el trabajo es esencial para comprender mejor la demanda cambiante de habilidades. A medida que se incorporan nuevas opciones de trabajo como la inteligencia artificial, los trabajadores temporales y la automatización, algunas habilidades se vuelven obsoletas, otras se modifican en su aplicación y se demandan nuevas habilidades.

UNA NUEVA REALIDAD PARA LAS EMPRESAS

Esta transformación exige un replanteamiento radical del papel de la recalificación (no de la formación), en relación con los demás aspectos de la experiencia de los empleados en las empresas. 

De ser el primer gasto que se reduce drásticamente durante una recesión, la recalificación se ha convertido cada vez más en uno de los elementos más fundamentales de la experiencia de los empleados y las estrategias comerciales de las empresas. 

Por ejemplo, AT&T creó 50 programas de capacitación diseñados para preparar a las personas para carreras técnicas, que son especialmente relevantes para la fuerza laboral futura y las estrategias digitales de AT&T. 

Estos programas incluyen cursos de desarrollo web y móvil, ciencia de datos y aprendizaje automático. Hasta la fecha, AT&T ha gastado más de $ 200 millones por año en este plan de estudios de capacitación interno. 

SE NECESITA UN PUEBLO

Para 2025, el 50% de todos los empleados necesitarán volver a capacitarse para garantizar su relevancia continua, según el Foro Económico Mundial. Más allá del cambio en la mentalidad y el comportamiento de un individuo, abordar el volumen, la velocidad y la variabilidad significativos de la recapacitación necesaria para el nuevo mundo del trabajo requerirá un enfoque de colaboración entre las empresas, los gobiernos y el sector educativo.

Como se ilustra en la serie documental actual de PBS, Future of Work,en el que se me presenta, las interrupciones dentro y entre las industrias resultarán en una dislocación significativa y requerirán transiciones de talento entre las industrias. 

Será fundamental que la revolución de la readaptación evite promover o introducir nuevas desigualdades al limitar el acceso a la readaptación a unos pocos privilegiados. El programa francés "MySkillsAccount" intenta evitar precisamente eso. En el marco del programa gubernamental, las personas reciben cuentas de habilidades integradas con una aplicación móvil dedicada a la formación profesional y el aprendizaje permanente. 

Según el programa, 28 millones de trabajadores elegibles a tiempo completo y a tiempo parcial reciben alrededor de $950 anualmente directamente en su cuenta de habilidades para gastar en la mejora y el aprendizaje continuo, y los trabajadores poco calificados y aquellos con necesidades especiales también reciben hasta aproximadamente $950 al año con un tope total de alrededor de $6,000 y $9,450.

La revolución de la reconversión tiene la oportunidad de abordar muchos de los desafíos que plantea el futuro del trabajo. Pero no es un deporte para espectadores. Para pasar de nuestro legado de trabajos a uno basado en habilidades, todos en la sociedad necesitaremos trabajar en colaboración, pensar de manera innovadora y reinventarnos perpetuamente.